El español en México

tpn_idlewild_languageclassteaser_spanishDesde la Conquista, pasando por la Colonia e incluso hoy día, el español ha sido utilizado como la lengua oficial que ha sido enseñada de manera obligatoria a los habitantes de México, muchas veces con el pretexto clásico “una lengua, una nación” que ha servido para “unificar” a muchos países dividiendo o eliminando las lenguas o culturas diferentes a la lengua elegida como representante de la nación.

En México, muchísimas lenguas, culturas y etnias fueron eliminadas por completo. Los indígenas eran muchas veces utilizados como servidumbre, vistos como inferiores, obligados a olvidar sus costumbres y a adoptar la lengua y religión de los conquistadores, sin contar con las enfermedades que acabaron con la mayor parte de los nativos. Esta errónea ideología de superioridad, pues el mestizaje llegó a tal grado que resulta casi imposible decir que existen “razas puras,” persiste aún hoy, aunque en una forma relativamente disfrazada.

Esta terrible ideología sigue latente aún en personas que hablan el español como lengua materna. Se puede ver claramente una preferencia por lo extranjero, muchas veces reconocido como algo superior o, de alguna manera, mejor que lo local, especialmente que lo indígena.

El español, entonces, ha sido un arma de dos filos, pues ha servido como lengua franca para comunicarse con hablantes bilingües, pero también ha sido la causa del desplazamiento y muerte de muchas lenguas originarias de México, pues muchos hablantes de lenguas indígenas conocen de primera mano los problemas y el estigma que causa el ser hablante o ser parte de una etnia indígena, y prefieren ahorrar esos problemas a sus hijos al no enseñarles su lengua, sino el español.

Aunque en menor medida, muchos dialectos mexicanos del español se han visto influenciados por las lenguas indígenas de la región, motivo por el cual, muchas veces hablantes de español se encuentran con palabras que les resultan extrañas o desconocidas al viajar a otras regiones del país y, a veces, dentro de un mismo estado, una evidencia más de que la discriminación y sentido de “superioridad” o de unidad lengua-nación no puede sostenerse de una manera tan tajante en ningún país.